Lo Sagrado y lo Profano del Erotismo en la Era Digital


Es claro que en la actualidad todos somos testigos de cómo en el espacio virtual se expresan nuevas experiencias eróticas y se establecen relaciones con uno mismo y con los demás de una forma abstracta y sin intermediación material. En un sentido positivo, se podría decir que gracias a la red los seres humanos tienen más libertad para manifestar y buscar nuevas experiencias eróticas. Como ejemplo, los avances de la inteligencia artificial para establecer predicciones sobre el comportamiento humano en su dimensión erótica quedan de manifiesto con las aplicaciones web que prometen encuentros sexuales satisfactorios y en los espacios cibernéticos que comparten pornografía sobrepasando los límites impuestos por la moral, podrían afirmar lo señalado. No obstante, para indagar en la veracidad de aquella reflexión vale la pena preguntar cómo en la era digital el erotismo humano se expresa y nos afecta en sus nuevas formas. La discusión tiene sentido si se entiende el erotismo desde la perspectiva de Bataille, es decir, como una experiencia en la que sobresale el “mal” por su estrecha relación con la transgresión y la muerte. Esto, porque su vivencia implica perder la continuidad con el mundo, lo que estriba en un sentir del mundo como algo exterior e inconmensurable, siendo precisamente este sentimiento lo que hace del erotismo algo sagrado. A diferencia de las actividades profanas, que en la lógica moderna quedan relegadas a todo lo productivo y útil para el mantenimiento de la vida, el erotismo es un rito sagrado porque en su sentir más profundo implica únicamente perder -perder la razón moderna-. Considerando estos aspectos, los cambios que provoca la nueva era digital en el erotismo dejan al ser humano en la profanidad y erradican lo sagrado de la experiencia interior. Este cambio es más extremo que en el capitalismo industrial, debido a que en lo digital los límites materiales se difuminan y las expresiones sin intermediación limitan nuestra capacidad del “mal”.


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