A propósito de la prueba de Turing, ¿Qué es el “juego de la imitación”

El ensayo de Turing busca responder en un primer momento si las maquinas pueden pensar, pero dada la complejidad, plantea de otra forma qué pasa cuando una máquina juega al juego de imitación. En el juego inicial participan un hombre, una mujer y un interrogador, siendo este último el que debe descubrir cuál de los dos participantes es la mujer a través de una serie de preguntas y respuestas escritas. En un segundo momento, se reemplaza al hombre por una máquina, buscando saber si el interrogador es capaz de identificar cuando la maquina simula ser persona y lo intenta convencer de que es la mujer. El juego serviría para identificar el punto en que la maquina puede simular que es un ser humano: si la maquina logra hacerse pasar por mujer la misma cantidad de veces a lo que ocurre cuando en el juego participan dos seres humanos, se podría decir que las maquinas piensan o que simulan ser pensantes a vista del interrogador. En síntesis, para Turing la maquina simula ser un ser humano si el interrogador recibe respuestas como las que naturalmente daría una persona.

Lo anterior implica recibir respuestas con errores o inconsistentes, puesto que las maquinas serian un reflejo de lo humano, lo que incluye nuestras propias incoherencias. Entonces, el juego de alguna forma nos permite reflexionar en torno a los comportamientos humanos no inteligentes. La máquina para simular al ser humano debe actuar en concordancia a los comportamientos fallidos, sin importar si son o no inteligentes. Esto nos lleva a la pregunta inicial en torno a si las maquinas son o no inteligentes. También nos interroga en torno a la humanidad de la inteligencia de ciertos actos, puesto que una maquina que responda las preguntas del interrogador de forma exacta no podría simular al comportamiento humano, así, las maquinas para simular humanidad en el juego de imitación deben procurar no ser lo suficientemente inteligentes. Las maquinas imitan mientras engañen y respondan lo esperado al interrogador.

A modo de personal, entonces ¿qué somos si debiésemos ser lo que hacemos? En definitiva, el juego de imitación también se aplica al comportamiento humano, ya que nosotros como las maquinas debemos aparentar cosas que no somos siempre.


 Más sobre el contenido: https://medium.com/observando/alan-turing-90a5ed0059a3

Comentarios