Pasión por la literatura rusa


La literatura rusa es especial. Tolstoi y Dostoievski, por decir algunos, nos plasmaron la realidad del pueblo ruso, en una época zarista donde develar el sufrimiento de los campesinos y el lado oscuro de los seres humanos era un tabú. Pero, más allá de estas expresiones comunes, lo verdaderamente sorprendente es cómo estos autores profundizaron en la psicología humana, ciencia que en ese tiempo aún era incipiente. 

La pasión entonces, radica en la curiosidad por entendernos a nosotros mismos a quiénes nos rodean por medio de los personajes de los autores rusos. Y es que indagan de forma tan profunda por sus miedos, inquietudes, rabia, odio y amor, que a nadie puede dejar ajeno y conmocionado. Quienes no han conocido una persona tan despiadada, fria y dura como Fiodor Pavlovitch Karamazov, padre de los hermanos karamazov, o no ha conocido mujeress como Ana Karenina, sumisas, inseguras, pero con una consciencia por amar y sentir pasión casi rídicula. 

Y es que pese a los contextos que nos acompañan, los sentimientos, emociones, dramas humanos son transversales. En ellos se esconden vestigios de nuestros hermanos primitivos, y guardan un trozo de toda nuestra gran e irrelevante historia humana. Una inmensidad del universo de la cual no somos conscientes, pero que estos autores rusos nos confrontan entre esa superficialidad de nuestra existencia y la profundidad de nuestra mente, vaya que dilema. 

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